Clase media consolidada se duplicó en los últimos 20 años en Uruguay

La “clase media consolidada” se duplicó en la última década, pero todavía la mitad de las familias se encuentra en situación “vulnerable” a caer en la pobreza, revela el sexto cuaderno sobre el desarrollo humano que realizó la oficina de Uruguay del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado Clases medias en Uruguay: entre la consolidación y la vulnerabilidad, de la economista Fedora Carbajal y la politóloga Helena Rovner. Según el estudio, el 51,8% de los uruguayos es de clase media vulnerable, el 30,5% es de clase media consolidada, el 8,1% es de nivel adquisitivo alto y el 9,6% de nivel adquisitivo bajo, de acuerdo a datos de la encuesta de hogares de 2012 del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las autoras señalan que la clase media vulnerable es aquella más sensible a los shocks; las que más les afecta cuando varían los números de ocupación o desocupación. En el periodo de tiempo considerado, los hogares de clase media consolidada han aumentado considerablemente, pasando de 16,3% en 1992 a 30,5% en 2012. Según el estudio, se trata del cambio “más destacable”. También aumentó significativamente el número de hogares de clase alta, pasando de 4,5% en el primer año tenido en cuenta a 8,1%. Los hogares de ingresos más bajos se redujeron de 21,7% en 1992 a 9,7% en 2012.

La clase media vulnerable también se redujo de 57,4% de los hogares a 51,8%, a expensas de familias que lograron ingresar a la clase media consolidada.

Un ingreso inferior a US$ 8 per cápita por día –a paridad poder de compra (PPP)– determina que un hogar se encuentra en situación de pobreza. El estrato medio-vulnerable llega hasta los US$ 27,7 y a partir de los US$ 50 por día y habitante se considera un hogar de estrato social alto.

Si bien entre 1990 y 2006 la clase media vulnerable tendió a reducirse, aumentó en la última década fundamentalmente debido al ascenso socioeconómico de hogares en situación de pobreza, señala el estudio.

Para analizar qué tan vulnerables son las familias a un revés de la coyuntura, las autoras dividen la categoría de clase media vulnerable en dos, un estrato “vulnerable” y otro “medio”. Con un límite de US$ 13,8 per cápita por día, la primera de esas categorías queda integrada por 19,9% de los hogares –con datos de 2012– y la segunda por 31,9% de las familias.

El resultado detalla en primer lugar que las familias uruguayas eran menos vulnerables en 2012 que en 2006, cuando eran 25,4%. La categoría “media”, pasó de 25,2% a 31,9% en el periodo considerado.

Las autoras subrayan que de esta manera, la comprensión de la composición del grupo de ingresos medios-vulnerables da cuenta, por un lado, de “la sensibilidad de la metodología a la elección del punto de corte” pero, por otro lado, permite mejorar la precisión para identificar los grupos con el objetivo de diseñar mejor la política pública focalizada, conociendo la magnitud de los hogares en situación de vulnerabilidad y algunas de sus principales características.

Autopercepción. El estudio hace también énfasis en la importancia que tiene la percepción de las personas con respecto al estrato al que pertenecen como un instrumento válido para focalizar mejor las políticas. De acuerdo al resultado de una encuesta realizada por Equipos Mori y otra de Latinbarómetro, los uruguayos ricos se creen menos ricos de lo que verdaderamente son y los uruguayos pobres se creen menos pobres de lo que son de acuerdo a los estándares de medida de la pobreza.

“Estos datos de alguna manera sugieren que existiría, a nivel agregado, una yuxtaposición no en extremo distorsionada entre la estructura social real y la evaluación que los individuos hacen de su propio lugar en ella. Esto podría constituir un signo positivo para trabajar sobre políticas de igualación de oportunidades, desde que buena parte de las personas de hogares más privilegiados expresan su conciencia de tal situación, lo que podría llevarlas a considerar legítimas y justas las demandas de ascenso social de sectores menos favorecidos”, explica el informe.

Hogares más pobres están en el noreste del país

Los hogares con mayores ingresos se encuentran en Montevideo, advierte el estudio, mientras que los de menores se concentran en el noreste del país.

Otro dato que brinda el informe es que en los hogares en situación de pobreza la tasa de actividad es alrededor de 25% superior que en el grupo de altos ingresos; en los años considerados varía entre 71% y 78% en los hogares pobres y entre 49,8% y 66,7% en los de altos ingresos.

En lo que tiene que ver con la capacitación, los años de educación mantienen un comportamiento similar en los cuatro grupos considerados entre 1992 y 2012, aumentando hasta 2006 y luego disminuyendo levemente.

Los años de educación de los jefes de los hogares de mayores ingresos duplica a los de los hogares pobres, señala el informe –13,8 años en promedio, versus 6,9–.

En lo que tiene que ver con la propiedad de la vivienda las mayores diferencias se manifiestan entre el grupo de hogares en situación de pobreza, de los cuales alrededor del 50% son propietarios de la vivienda que habitan, y el resto de los grupos, en los que al menos el 70% de los hogares son de propietarios. Se advierte además que entre 1992 y 2012 disminuyó la cantidad de propietarios de todas las clases sociales.

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