Dilma y Tabaré tratan agenda bilateral y flexibilización del Mercosur

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Desde que asumió, el presidente Tabaré Vázquez casi no ha salido de Uruguay. Solamente fue a la cumbre de presidentes americanos de Panamá. Muy sugestivamente, no ha viajado todavía a Argentina.

Pero en lo que constituye una clara señal de las nuevas prioridades uruguayas en materia de política exterior, el mandatario, en compañía de su canciller Rodolfo Nin Novoa, se reunirá hoy al mediodía en el Palacio de Planalto con su colega de Brasil, Dilma Rousseff.

En el actual escenario de enlentecimiento económico en Uruguay y de recesión económica y descontento social en Brasil, el tema central de la reunión serán los pasos que se darán para negociar el demorado acuerdo comercial con la Unión Europea (UE), clave para que los dos países expandan sus mercados y zafen de la encerrona que supone hoy un Mercosur claramente estancado. Una alta fuente diplomática dijo a El País que “la idea es que se tome la decisión política de proponer un rápido intercambio de las ofertas de ambos bloques si es posible en la reunión de cancilleres del Mercosur y la UE que se va a realizar el 11 de junio en Bruselas”. Uruguay está tranquilo porque puede realizar una oferta “generosa”, que ya tiene pronta y que abarcará alrededor del 90% de su universo arancelario.

La idea es que en la reunión también quede claramente establecido que el Mercosur podrá en este asunto actuar con “dos velocidades” para contemplar a Argentina, que se muestra renuente a avanzar en las tratativas y que podría sumarse en una etapa posterior, explicaron las fuentes. “Cuando la UE conversó con la Comunidad Andina comenzó por Colombia y Perú y luego terminó con Ecuador”, pusieron como ejemplo las fuentes. Pero Uruguay también pondrá especial atención a la calidad de la oferta europea. Porque, explicó la fuente, “si abarca al 90% del universo arancelario pero excluye el 4 o 5% que más nos importa, que son los productos agrícolas, no serviría”.

Las conversaciones comenzaron hace diez años en Madrid y han tenido muchas idas y venidas, pero el hecho de que los 28 países europeos que integran la unión estén negociando un ambicioso acuerdo comercial con Estados Unidos, hace que para el Mercosur el tema recobre urgencia. De lo que se trata es de que sus empresas no queden en desventaja competitiva en el mercado de la UE. En teoría, las conversaciones deberían incluir a Venezuela que también integra el Mercosur, pero no está participando debido a su gravísima crisis económica.

El tema de un acuerdo comercial con la UE, aunque pueda parecer lejano de las preocupaciones cotidianas de los habitantes del Mercosur, resulta clave debido a que las negociaciones de liberalización comercial mundial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) están estancadas y muchos bloques del mundo están llegando a entendimientos que les permiten aumentar sus exportaciones. “Estamos quedando fuera de los mecanismos de acuerdos preferenciales. Nos pasa a todos y a diario, y no nos podemos quedar cruzados de brazo”, agregó la fuente.

La clase empresarial de Brasil, y en particular la de San Pablo, ha comenzado a plantear la necesidad de lograr acuerdos comerciales ambiciosos que contribuyan a que el país salga de la recesión.

En la reunión con Rousseff, Vázquez también planteará la necesidad de “sincerar” el Mercosur, asegurarse que funcione como una zona de libre comercio que cumpla la normativa de la OMC y que se cumplan los fallos de los organismos de solución de controversias.

Uruguay tiene un acuerdo de libre comercio con México, pero el Mercosur le ha resultado un corsé. De hecho, durante su primer mandato, al presidente Tabaré Vázquez le fue imposible cerrar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos como hubiese querido, en parte por la oposición interna adentro del propio oficialismo y además debido a que Brasil no accedió a que el Mercosur le concediera la menor libertad de acción para firmar un entendimiento con Estados Unidos. Pero ahora la postura de Brasil parece haber cambiado. Irónicamente, el excanciller brasileño Celso Amorim, que hace una década contribuyó al bloqueo de la aspiración uruguaya, acepta ahora que el Mercosur pueda flexibilizar su posición y otorgar espacio para moverse con relativa independencia a sus socios. El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Armando Monteiro, fue más explícito y dijo que “no hay nada que impida hacer ajustes y darle a los países como Brasil un mayor grado de libertad para ir en dirección de nuevos acuerdos comerciales”.

Por su lado, Paraguay envió por separado a sus diplomáticos a la UE para explorar la posibilidad de acuerdos y recibió aparentemente buenas señales.

Poca participación.
El Mercosur, pese a incluir a Brasil que es el principal exportador mundial de productos como café, entre otros, tiene una participación poco significativa en el comercio mundial, que no pasa del 1% del total. Aunque la situación de los 28 miembros de la UE es muy dispar (por ejemplo, mientras España emerge de la recesión, Grecia atraviesa enormes dificultades) sigue siendo un mercado importantísimo, con más de 500 millones de habitantes.

El comercio uruguayo con los 5 países europeos que lo proveen explicó el 12,3% de las importaciones en 2014. El principal proveedor de Uruguay fue Alemania, con el 4,1%. Sin embargo, ningún país integrante de la unión figura entre los cinco principales destinos de las exportaciones locales. Alemania figura recién en el puesto 7, como destino del 3,4% de las exportaciones uruguayas en 2014. Históricamente, la UE se ha mostrado renuente a abrir su mercado de productos agropecuarios, el rubro en el que precisamente el Mercosur es más competitivo.

La energía y otro puente en la agenda.
En el encuentro de hoy en Brasilia también se abordarán asuntos como la exportación de energía eléctrica uruguaya a Brasil, la situación de los “free shops” en la frontera con el país norteño, asuntos aduaneros y la posibilidad de construir otro puente sobre el río Yaguarón. En 2014 Brasil recibió el 18,1% de las exportaciones uruguayas. El 17% de lo comprado por Uruguay, en tanto, vino del país norteño.

La penetración de los capitales brasileños en Uruguay ha sido significativa. Las empresas brasileñas presentes en la industria cárnica representan algo más de la mitad de la faena de vacunos. También es de capitales norteños, Saman, la principal empresa arrocera y es fuerte la presencia brasileña en el sector de las curtiembres.

Algunos productos como los automóviles autopartes, el trigo, los plásticos, los productos farmacéuticos, la malta, el pescado y el caucho tienen como principal mercado a Brasil. De hecho, la caída en la demanda de Brasil explica en parte los problemas de la automotriz Chery, que decidió abandonar el país. También Lifan tiene problemas para vender a ese país y actualmente lo está haciendo a pérdida. La ministra de Industria, Carolina Cosse, que formará parte de la delegación oficial, buscará en Brasil alguna solución a la situación planteada.

A Vázquez también lo acompañará el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori. Regresarán a Uruguay hoy mismo tras compartir un almuerzo con Rousseff.

Dilma, preocupada, busca el dinero chino.

Brasil está apostando mucho a la inversión china para escapar de la recesión. El primer ministro chino, Li Kegiang, de gira por América del Sur, firmó esta semana con la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, acuerdos comerciales, financieros y de inversiones por un valor de decenas de miles de millones de dólares en el sector energético, en el minero y en el de la aviación. China contribuirá a mejorar la infraestructura brasileña. Brasil estima que China podría llegar a ser el principal inversor extranjero en su territorio. El intercambio comercial entre China y Brasil se multiplicó por 25 en poco más de 10 años. La visita desbloqueó la venta de carne vacuna brasileña al país asiático.

Lista de planteos para Argentina.

Uruguay presentó hace diez días a Argentina un listado de temas que considera prioritarios. Entre ellos están el dragado del río Uruguay, la aplicación de trabas por parte de Argentina a las exportaciones locales, y la preocupación del gobierno de Vázquez sobre la construcción de la central nuclear Atucha III en la provincia de Buenos Aires, informó La Nación. Sobre este punto, Uruguay pidió información a Argentina que todavía no la ha brindado. Como destino de las exportaciones uruguayas, la performance de Argentina ha sido mala. Tras llegar a US$ 588 millones en 2011, las ventas comenzaron a caer y cerraron 2014 en US$ 400 millones, según Uruguay XXI. Argentina está, dice su gobierno, estancada y, según muchos analistas, en recesión. Para evitar la salida de dólares el gobierno traba las importaciones. Papel, autopartes y vehículos son los productos locales que más compra.

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