Cuba deja de representar el fruto prohibido de EU

Excelsior: El fruto prohibido parece estar más cerca del turista estadounidense.Tras la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la isla podría volver a ser un destino natural; aunque probablemente no cumpliría inmediatamente las ambiciones desatadas por algunos análisis del sector turístico.

El director regional para las Américas de la Organización Mundial del Turismo, Carlos Vogeler, aseguró a Excélsior que en Cuba hay atractivos turísticos para los estadunidenses, pero también mucho trabajo, mucha negociación y mucha inversión por hacer para aprovecharlos de forma que la isla no pierda lo que busca el turista de hoy: su autenticidad.

“Hay que poner en cuarentena análisis demasiado optimistas”, recomendó también Lluis Mundet, investigador de Geografía Humana en la Universidad de Girona; quien, además, precisó que el nivel de inversión que puede requerir el entrar a la isla puede ser tal que para determinadas empresas llegaría a no ser rentable.

El hecho de haber estado tanto tiempo cerrada al mercado estadunidense es ahora el incentivo principal para atraer a curiosos de experiencia en la cultura cubana, explicó el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Córdoba.

El atractivo de Cuba para el estadunidense radica en lo que de ella imagina o recuerda, según diversos expertos.

Los ritmos del Buena Vista Social Club, la imagen del cabaret Tropicana, donde la mafia, los políticos y los primeros actores de Hollywood se encontraban, rodeados de mujeres y alcohol, o el sabor de un bocadillo cubano o un café con leche, que darían fuerzas para surcar las calles de La Habana en un Chevy 57, son lo que evoca el estadunidense, explica la investigadora Emma Fawcett, de la American University de Washington.

La Cuba de hoy no es eso. Tras la Revolución de 1959 se cerró al turismo internacional y con ello muchos de esos locales que son míticos en el imaginario estadunidense pues se consideraba que había convertido a Cuba en “Sodoma y Gomorra” del Caribe, explica Mundet. “Y por ello nacieron Las Vegas en EU, las que hoy conocemos, para acoger a quienes ya no tenían a Cuba”, explicó el académico catalán.

Esto no ha sido obstáculo para que turistas canadienses y europeos practiquen el turismo sexual en la isla, confirma Córdoba.

A pesar de la prohibición de viajar a Cuba y del viraje en su oferta turística, 92 mil 348 estadunidenses visitaron la isla, de acuerdo con los datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información del año 2013. Una cifra así de anecdótica pues supone poco más de 3% de los visitantes que recibió la isla en 2013.

Nada que ver con el casi 90% que llegaron a representar los estadunidenses en el turismo de la etapa prerrevolucionaria de Cuba. Sin embargo, esos casi 100 mil visitantes de EU son el doble que en 2008.

El aumento de turistas estadunidenses viene de la mano del inicio, entre otras cosas, de los “viajes culturales” a Cuba, y es que desde que Barack Obama diera permiso para realizar viajes con fines culturales se produjo una suerte de simbiosis entre instituciones académicas y relgiosas y agencias de viaje que tenían como fin desvelar al turista estadunidense, por ejemplo, la trilogía de su economía: cigarro, ron y café, como indica uno de sus comerciales.

Sin embargo, pese al interés y el esfuerzo, estas visitas suelen ser puntuales, pues “la Cuba de hoy es un lugar a la que poco más de 2% vuelve, tiene una de las tasas de retorno más bajas de la región”, precisa Fawcett.

Una de las principales razones para esta baja fidelidad es la relación calidad-precio de sus servicios, que se resiente por la falta de competitividad, indican expertos.

Restricciones cubanas

Desde la revolución existen líneas rojas en el turismo cubano. Tras la reapertura al turismo internacional, a causa de las vicisitudes económicas de las últimas décadas del siglo XX, las autoridades del Instituto de Planificación Física (IPF) viajaron a España para estudiar lo que ocurrió con la explosión del turismo tras la apertura franquista.

Mundet explicó que las autoridades cubanas determinaron que no querían ver sus playas transmutadas en muros de cemento como sucedió en determinadas zonas españolas. Entre las medidas que enumeró el académico está la prohibición en varios sitios de que los edificios sean más altos que las palmeras o respecto de la distancia obligatoria entre hoteles.

Además, el gobierno cubano sigue recordando que el turismo previo a la revolución “condicionó el poco desarrollo de nuestro producto natural en esa etapa”.

Unas de las restricciones más destacadas son las formas de inversión que admite el régimen de la isla, modalidades que según Vogeler, el gobierno cubano no tiene intención de cambiar.

Las tres formas para invertir en Cuba recogidas en su legislación son: empresa mixta entre una cubana y una extranjera, la inversión extranjera en una empresa cubana o una empresa totalmente extranjera. En todas ellas hay un proceso de negociación con el Estado.

En el caso de las empresas de capital totalmente extranjero se destaca en la ley que “la entidad cubana responsable de la
rama, subrama o de la actividad económica en la que pretende realizar su inversión debe analizar su proposición y obtener la correspondiente aprobación escrita”.

Efectos de la normalización

El catedrático Córdoba y Ordóñez señala que el regreso del turista estadunidense a Cuba recrudecerá la competencia turística especialmente en zonas como Cancún, la Riviera Maya y la Península de Yucatán en México. La duración de este impacto dependerá, consensuan los expertos, en la forma en la que Cuba enfoque su turismo y en si el proceso de normalización sigue su ritmo.

Además, Vogeler insiste en que la entrada de un nuevo competidor al turismo caribeño puede reforzar el sector en la región.

Esta variación, de acuerdo con Emma Fawcett, no provoca que países como México, República Dominicana o Haití perciban a Cuba como “una seria amenaza”. ¿La razón?
Necesita años de inversión en modernización y, además, la relación calidad-precio y la conexión de países como México está ya asentada, añade Mundet.

“La infraestructura o las conexiones aéreas no surgen de hoy para mañana”, resume Vogeler. Así, Córdoba cree que la asesoría técnica y científica por parte de países como España o México, que ya vivieron su crecimiento turístico será necesaria.

Con todo, los posibles cambios que viva la sociedad cubana dependerán, indica Fawcett, de si el turismo de masas aísla a los cubanos de los turistas. De ser así, “los efectos del intercambio estarán apagados”.

Un dato que parece garantizar esa mezcla es que ya hay más de un millar de cubanos registrados en Bnbair, una plataforma para hospedar turistas en sus hogares.

Otro de los retos será la protección de su medio ambiente, de su cultura y de sus ciudadanos. Fawcett indica que “casi todo el Caribe lucha por preservar su naturaleza y controlar el turismo sexual” que, de acuerdo con varios expertos, podrá repuntar en el corto plazo si prosigue la normalización de relaciones.

A Cuba se le añade otro desafío, protegerse de una posible enajenación a cargo de sectores económicos privilegiados que “en diez minutos están dispuestos a comprar la isla”, explica Córdoba.

Ante todo ello y de acuerdo con Córdoba, se debe evitar que el turismo sea un nuevo “monocultivo” que provoque una “dependencia excesiva de EU”.

En vista de su pasado y su posible futuro, el académico deja un consejo a Cuba: “Salvaguardar la experiencia vivida con la revolución y conciliarla con su enorme potencial turístico como destino de talla mundial y abierto, por fin, a todos los mercados”.

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