Inflación promete seguir alta en Argentina con nuevo presidente del Banco Central

PhotoLa llegada a la cúpula del Banco Central de Argentina de un funcionario proclive al control estatal en los mercados podría avivar aún más la abultada inflación y seguir debilitando la moneda local a pesar sus intentos de protegerla, dos problemas que están sofocando a la economía.

Alejandro Vanoli, ex titular de la Comisión Nacional de Valores (CNV), será responsable de las políticas monetarias de un país que sufre un estancamiento económico y una inflación cercana al 40 por ciento anual, según analistas privados.

Vanoli es considerado un economista poco ortodoxo muy afín al Gobierno. Es un convencido, como la administración de la presidenta Cristina Fernández, de que la prioridad es reactivar la economía aún a costa de una presión adicional en los precios.

Su primer mensaje al mercado fue un intento de proteger al peso de presiones devaluatorias: el viernes el Banco Central dijo que subirá la tasa de interés en moneda local en varios puntos porcentuales para depósitos de pequeños ahorristas.

Pero los economistas creen que el aumento no es suficiente para fomentar el ahorro en pesos, sobre todo porque la tasa sigue siendo menor a la inflación anual estimada por analistas privados. Y dudan que Vanoli tenga suficiente cintura política para poder subir aún más el tipo de interés.

El Gobierno no quiere que nada amenace el consumo y busca generar más demanda interna para reactivar la economía ante el debilitado apetito por sus exportaciones. Sin embargo, en medio de un contexto de baja inversión, los especialistas aseguran que la estrategia presionará más a los precios.

“Los riesgos inflacionarios aumentan”, dijo Miguel Kiguel, ex subsecretario de Financiamiento. “Ahora está tratando de hacer sintonía fina subiendo un poco la tasa, pero se quedó corto”.

Después de la mega cesación de pagos de hace poco más de una década, el Banco Central argentino se convirtió en un actor fundamental para financiar con reservas internacionales el gasto público y las deudas de un Gobierno que vio cómo los mercados de capitales le cerraban las puertas.

Aunque el banco es un ente autárquico, la reforma de su carta orgánica hace dos años impulsada por el gobierno de Fernández le permitió transferir fondos al Tesoro, al eliminar la obligación de cumplir con una relación fija entre la base monetaria y las reservas.

“Lo que quieren es estimular el crecimiento del consumo, pero es una frazada corta”, dijo Kiguel. “Al estimular el consumo, se resienten las reservas porque, para responder a ese consumo, hay que importar y hay que pagar con reservas”.

Para proteger sus reservas, el Gobierno impuso hace tres años un fuerte control cambiario y restricciones a las importaciones. Pero debido a los pagos de deuda y dificultades del país para hacerse de dólares, las divisas de todos modos cayeron por debajo de los 27.800 millones de dólares el viernes desde los 50.000 millones antes de los controles de cambio.

Ahora Vanoli podría restringir desde el Banco Central un poco más el acceso a divisas para los importadores, que deben unos 5.000 millones a la entidad monetaria, según Kiguel.

Pero eso contraería más la actividad económica.

“Ahora uno tiende a pensar que la situación, lejos de mejorar, se va a ir deteriorando”, dijo Maximiliano Castillo, ex economista del Banco Central. “Hay una clara ratificación de la política que lleva adelante el Ministerio de Economía, que requiere de un Banco Central mucho más alineado”.

La tarea de Vanoli no es fácil. Reuter

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