Renuncia en pleno el gabinete venezolano

El vicepresidente venezolano Jorge ArreazaLos ministros y altos funcionarios del gobierno venezolano pusieron a disposición sus cargos, por segunda vez en el año, para que el presidente Nicolás Maduro proceda a una reorganización gubernamental, anunció el vicepresidente Jorge Arreaza, informa la AFP.

“Como equipo de trabajo, hemos puesto el cargo a disposición del presidente Nicolás Maduro para que tome las decisiones en la reorganización del poder ejecutivo, en la reorganización del estado revolucionario en los próximos días”, dijo Jorge Arreaza a la televisión oficial tras presidir un Consejo de Ministros.

Arreaza explicó que esta decisión se tomó con el acuerdo de Maduro como parte de un programa para hacer más eficiente al Estado, sobre todo de cara al ciudadano y para combatir la corrupción en distintos niveles del gobierno.

En enero pasado, los miembros del gabinete también pusieron a disposición de Maduro sus cargos como parte de un proceso de renovación, aunque no se produjeron mayores modificaciones.

Arreaza describió esta decisión del gabinete como un “gesto revolucionario”, realizada con “absoluto desprendimiento” para que Maduro “haga todos los cambios que tenga que hacer para hacer más eficiente la gestión de gobierno, más eficiente desde el punto de vista socialista”.

Este programa de reorganización gubernamental ha sido descrito por Maduro como una “revolución dentro de la revolución” y apunta sobre todo a eliminar la burocracia y acelerar trámites gubernamentales vía electrónica.

En Venezuela, los trámites para obtener pasaporte, cédula, acta de nacimiento, permiso de matrimonio, entre otros, pueden demorar semanas e incluso meses y obligan al ciudadano a madrugar y hacer largas filas durante horas.

Bajo el título Cargos a la orden: ¿Sacudón o implosión?, el diario La Verdad analiza la situación y cita las palabras del escritor y analista Eduardo Semtei: “Cuando los gobiernos funcionan, no renuncian los ministros”.

Semtei, sociólogo y analista político, aseguró en entrevista con La Verdad que hay varias señales que asoman la existencia de un conflicto interno “serio” en el partido de gobierno.

“En la convocatoria a la convención del Partido Socialista Unido de Venezuela llevaron palo los disidentes como los exministros Jorge Giordani, Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio, y pensadores como Nicmer Evans. La dupla Nicolás-Diosdado no quiere críticas”.

Para Semtei el gobierno viene allanando el camino para blindarse en la crisis. “El malestar interno es claro. Sin dudas que algunos ministros desaprueban decisiones y el Presidente aprovechará. Algo sí debe quedar claro: Cuando los gobiernos funcionan, no renuncian los ministros”.

Considera que la venta de Citgo y el inminente alza del precio de la gasolina tiene resistencia de altos funcionarios que ven cómo el Gobierno “ampara a corruptos” y se niega a dar un viraje a la revolución. “Venderán esto como algo positivo. Es la costumbre. Nicolás Maduro impulsará un cambio económico y político y se prepara para ello”.

Las medidas de reestructuración del aparato de Gobierno serán resultado de un informe que Maduro encargó al vicepresidente del Área Económica y Productiva, Ricardo Menéndez, y al asesor cubano Orlando Borrego, un excolaborador del Che Guevara. Los resultados del informe tendrían que haberse conocido el 15 de julio, pero entonces Maduro juzgó necesario aplazar su difusión durante un mes, plazo que venció el pasado viernes. La renuncia del gabinete en pleno parece anticipar ahora la inminente reorganización del gobierno, señala el diario español El País.

Arreaza es yerno del fallecido comandante Hugo Chávez y, junto a Menéndez, una de las cabezas visibles del grupo de jóvenes turcos que frenan el avance de los pragmáticos en el gobierno de Maduro.

Por su parte, El Nuevo Herald comenta que la posible venta de Citgo estaría muy por debajo de lo esperado por Maduro.

Una eventual venta Citgo podría generarle a Venezuela mucho menos de los entre $10.000 y $15.000 millones esperados por el régimen de Nicolás Maduro, dijeron analistas que calificaron esas proyecciones como demasiado optimistas, de acuerdo al diario de Miami.

Los expertos coincidieron en que el precio de la empresa con sede en Houston podría más bien estar entre los $5.000 y $6.000 millones, siempre y cuando la operación incluya un compromiso de suministro a largo plazo de Petróleos de Venezuela (PDVSA) de seguir proporcionándole crudo a sus refinerías.

“Los $10.000 millones que ellos esperaban de Citgo son muy optimistas”, afirmó Jorge Piñón, director del Centro de Política de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Texas en Austin.

“Lo que se comenta en Houston [por integrantes de la industria petrolera] es que los activos de refino que tiene Citgo posiblemente tiene un precio de valor de mercado de entre $3.000 y $5.000 millones”, agregó.

Piñón explicó que en las últimas cinco venta de refinerías realizadas en Estados Unidos, las instalaciones han sido vendidos a cerca de un 30 % del precio de reponer la misma capacidad de refino con equipos nuevos.

Hoy en día, construir una refinería con equipos nuevos cuesta alrededor de $12.000 por cada barril de petróleo al día, lo que elevaría a $9.000 millones el costo de construir refinerías nuevas con capacidad de procesar los 750.000 barriles diarios que maneja Citgo, expuso Piñón.

De mantenerse la misma tendencia, PDVSA obtendría $2.700 millones por las tres refinerías que Citgo posee.

Esa estimación coincide con los cálculos utilizados por la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s sobre la empresa.

El informe calcula que a la hora de vender los activos de Citgo en un hipotético embargo de la compañía producido en un escenario de incumplimiento de deuda, las refinerías generarían cerca de $2.750 por cada barril diario en capacidad de producción. Lo que colocaría el valor total $2.062 millones.

A ese monto habría que sumarle el valor de los terminales de almacenamiento que tiene la empresa, además de los oleoductos y el valor del crudo que la compañía podría tener almacenado en sus tanques.

Según Standard & Poor’s, una venta de Citgo bajo “condiciones de stress” generaría cerca de $3.000 millones.

Pero ese monto constituiría una venta de liquidación de activos y no de un negocio en operaciones.

Lo que pretende hacer PDVSA es vender una compañía en operaciones, que además de sus activos cuenta con una marca ya posicionada y contratos de compra de cerca de 6.000 estaciones de servicio que venden su gasolina a lo largo de Estados Unidos.

Según Juan Fernández, un exdirector ejecutivo de planificación de PDVSA, Citgo como negocio podría tener un valor entre los $7.000 millones y los $8.000 millones, menos los pasivos que podría tener.

Según el informe de Standard & Poor’s, las deudas de Citgo suman unos $2.300 millones, lo que recortaría el valor de la operación a entre $4.700 y $5.700 millones.

Y estos valores serían válidos siempre y cuando PDVSA se comprometiera a seguir suministrando las refinerías estadounidenses con crudo, al menos en un corto plazo.

“Lo que realmente le da valor a las refinerías son los convenios de suministro que tiene”, comentó Fernández, quien cuando estaba en PDVSA estuvo a cargo de elaborar un avalúo de unas de las refinerías de Citgo.

“Si yo fuese a vender esas refinerías sin un convenio de suministro las instalaciones valdrían muchísimo menos que si las vendo con un convenio de suministro”, explicó.

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