Unificación monetaria en Cuba, “una decisión impostergable”

En Cuba circulan desde hace dos décadas dos monedas, el peso cubano o CUP, en el que se pagan los salarios y los principales servicios, y el peso convertible o CUC, equivalente al dólar (25 CUP).

La unificación monetaria y cambiaria es una decisión estratégica, impostergable, expresó Joaquín Infante Ugarte, asesor del presidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC).

“El solo hecho de conocer con veracidad el valor de las producciones, su rentabilidad, competitividad… es una ventaja para el país. Ello no solo mejorará estos indicadores, sino que sumará a los trabajadores de una forma más consciente, pues sabrán el valor real de su aporte”, apuntó Infante Ugarte en declaraciones publicadas hoy en el diario oficial “Granma”.

En Cuba circulan desde hace dos décadas dos monedas, el peso cubano o CUP, en el que se pagan los salarios y los principales servicios, y el peso convertible o CUC, equivalente al dólar (25 CUP), que se usa en la compra de los productos y servicios liberados.

El gobierno anunció en octubre de 2013 la puesta en marcha del proceso de unificación monetaria, cuyas fechas y pasos no reveló, y sólo aseguró que comenzaría en el sector empresarial estatal para después seguir en toda la economía.

Según el especialista, la existencia de dos monedas hace “que no se posea una visión real del costo de las producciones, se distorsione la información para realizar estudios de factibilidad y evaluación económica de las inversiones y, entre otras consecuencias, que las exportaciones y las importaciones sean subvaloradas”.

Llamó la atención sobre la existencia de una “tercera moneda” en ese sector: la llamada Carta de Liquidez (CLC), con la cual se identifican los CUC que tienen respaldo en divisas.

“Ello ha sucedido –explicó– debido a la emisión de pesos convertibles por encima de su respaldo en divisas extranjeras.”

Tras señalar la necesidad “imperiosa” de la unificación monetaria, proceso que –dijo– debió efectuarse mucho tiempo atrás, precisó que los efectos en el sector estatal no tardarán en notarse; en cambio su incidencia en la población deberá ser más gradual.

Infante Ugarte subrayó que la eliminación de la dualidad monetaria no au­men­tará por sí misma el poder adquisitivo de las personas.

“La apreciación del peso cubano está vinculada al aumento de la productividad, de la eficiencia del trabajo, de la competitividad y rentabilidad de nuestras producciones”, enfatizó.

Tras la caída del bloque socialista europeo –principal mercado cubano– en la década del 90, Cuba cayó en una crisis económica y el entonces presidente Fidel Castro autorizó en 1993 la circulación del dólar paralelo al peso nacional (CUP).

Un año después, las autoridades de la isla pusieron a circular el CUC como alternativa al dólar, que luego fue sacado de circulación.

XINHUA

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